Saturday, August 19, 2017

La viuda celosa (1946)

Leonarda (Amanda Ledesma) es la viuda celosa.

Aunque ella comparte su mansión con más de cien empleados, sus doncellas Julia y Celia y hasta su maestro de canto, se siente más sola que nunca pues extraña a Gonzalo, su marido, con cuyo retrato conversa en penumbras día y noche, pues es tanto su dolor, que de día nunca abre las cortinas porque le duele hasta la luz del sol.
Como quien dice, no se ha acostumbrado a su viudez.

Pero es época de Carnaval y su amiga Lucinda de Altas Torres (Katy Jurado) ya está cansada de verla tristeando por toda la casa a oscuras y ha venido a invitarla y hasta le trajo un dominó (que me imagino es el vestido) y un antifaz.  Nadie tiene que saber que ha dejado el luto para irse a divertir una noche. Puede hacerlo de incógnito.

Y ahí es donde ella conoce a Camilo (Luis Aldás), quien se prenda de su belleza aún y cuando ella nunca se quita su máscara. 

Las cosas se le complican cuando después de batirse a duelo con el maestro de canto (Salvattore Baccaloni en su primer protagónico cinematográfico) Camilo visita la mansión y allí se encuentra con Lucinda, quien rápidamente confiesa ser ella la dama del antifaz, y hace hasta lo imposible para que Camilo se olvide de la verdadera dama, a la que él conoció la noche anterior. Pero si Leonarda se hubiera quedado tan campante al verlos, especialmente a ella, desmayándose solamente para que él la abrazara, la película no se llamaría la viuda celosa, se llamaría la viuda feliz de ver que después de que ella estuvo golpeando la botella de catsup toda la noche, su amiga viniera y al abrirla, disfrutara de la salsa sin el mayor esfuerzo, jaja!

Ella, que estaba siempre hablando con el retrato de cuerpo entero de su marido, recibe de él permiso, para conocer y hasta casarse con Camilo si así lo deciden, pues ya está harto de que ella ni muerto lo deje en paz. Y hasta le da a él un consejo: No te dejes retratar!
Yo creo que lo malo no era que ella siempre estuviera hablando con él, sino que cuando lo hacía traía puestos unos sombreros horrorosos, entre ellos uno de un halo de tul que simple y sencillamente, no la favorecían en lo más mínimo...