Sunday, April 02, 2017

El hilo rojo (2016)

"Cuenta la leyenda que un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse a pesar del tiempo o del lugar. El hilo puede tensarse o enredarse pero jamás romperse"

Y eso fue lo que les pasó a Abril y a Manuel, a quienes los dioses chinos ataron su hilito rojo del tobillo (o del dedito si damos crédito a la versión japonesa) y un día se encontraron en el aeropuerto, él como pasajero y ella como aeromoza, o como dice ella, "auxiliar de a bordo".

El, como enólogo, viene de Chile a un concurso de vinos que tendrá lugar en Argentina y su romance nace y muere allí, durante el vuelo, pues después de eso, los dioses chinos o el destino, los separan para no volverlos a reunir sino hasta muchos años después que ya ambos han rehecho sus vidas con otras personas.

A qué los dioses tan chocarreros, pudiendo haberles evitado buscarse durante más de dos años sin éxito y después aceptar que habiendo tantas otras personas de quienes enamorarse, para que seguir perdiendo el tiempo, verdad? 

El asegura que la buscó y la buscó pero que la aerolínea jamás divulgó ningún dato personal de ella por políticas de seguridad de la empresa, y seguramente él ya no viajó, porque allí pudo habérsela topado de nuevo de casualidad. Ella jura que lo buscó y lo buscó y hasta checó la lista de pasajeros, pero que de los 50 chilenos solamente llegó hasta el 39, encontró a Bruno y se casaron y ahora ya tienen hasta un hijito de dos años.

¡A ver ahora a que dios se encomiendan para poder seguir viéndose sin dañar a sus familias porque ya traen el hilito bien retorcido!